Duhigg + Zweig + Whippman + Seinfeld + Suzuki + Taleb


Este caso incluye reflexiones pintorescas. Conéctalas con tu carrera. Encontrarás, al final de cada fragmento, un link a la fuente original y algunas preguntas extra. Responde aquellas que llamen tu atención. Anota ideas desordenadas.

Revisa las instrucciones: El método del caso.

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El poder de los hábitos. Charles Duhigg


1. Motivación. Aumenta nuestro compromiso si tomamos decisiones que nos hacen sentir en control de la situación.
2. Enfoque. Prestamos atención a las cosas que están sucediendo a nuestro alrededor.
3. Objetivos. Necesitamos de dos tipos: una meta a muy largo plazo y un plan de acción para esta misma mañana.
4. Toma de decisiones. Quienes toman buenas decisiones piensan de forma probabilística.
5. Innovación. Los grandes creadores viven en distintos universos en un mismo tiempo, y combinan todas esas ideas.
6. Datos. Te acuerdas de aquella lección que resultó más costosa, difícil aprender.
7. Gestión. Pon al mando a la persona más cercana al problema.
8. Equipos. Quien forma parte del equipo importa menos que cómo interactúa ese equipo.

Steven Dubner, periodista del blog Freakonomics, charla con Charles Duhigg, experto en implementar buenos hábitos. Para ser más productivo, sustituye la fuerza de voluntad por rutinas.

¿Cuáles son tus buenos hábitos? ¿Cómo romper con los malos? ¿En qué momento del día eres más productivo? ¿Coincide con tu horario laboral? ¿Qué entorno necesitas para ser productivo? ¿Tienes rutinas? ¿Qué factores condicionan tu rendimiento? 

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El mundo de ayer. Stefan Zweig


Transcurrió un cuarto de hora, media hora, no sé cuánto rato. Los grandes momentos se hallan siempre más allá del tiempo. Rodin estaba tan absorto, tan sumido en el trabajo, que ni siquiera un trueno lo habría despertado. Sus movimientos eran cada vez más vehementes, casi furiosos; una especie de ferocidad o embriaguez se había apoderado de él, trabajaba cada vez más y más deprisa. Luego sus manos se volvieron más vacilantes. Parecía como si se hubieran dado cuenta de que ya no tenían nada más que hacer. Una, dos, tres veces retrocedió sin haber cambiado nada. Después masculló algo entre dientes y colocó de nuevo los trapos alrededor de la figura con la misma ternura con que un hombre cubre con un chal los hombros de su amada. Suspiró profunda y relajadamente. Su cuerpo parecía de nuevo más pesado. El fuego se había consumido. Y a continuación sucedió algo para mí incomprensible, la lección magistral: se quitó la bata, se puso el batín y se dio la vuelta para salir. Se había olvidado de mí por completo en aquellos momentos de máxima concentración. No se acordaba de que un joven al que él mismo había invitado al estudio para mostrarle sus obras había permanecido todo el tiempo detrás de él, desconcertado, sin aliento e inmóvil como una de sus estatuas. Se dirigió hacia la puerta. Cuando iba a cerrarla, me descubrió y, casi enojado, fijó en mí sus ojos: ¿quién era aquel joven desconocido que se había entrometido en su estudio? Pero se acordó enseguida y se me acercó casi avergonzado. —Pardon, monsieur —empezó a decir. Pero no lo dejé continuar. Me limité a estrecharle la mano como muestra de agradecimiento; hubiera preferido besársela. En aquella hora había visto revelarse el eterno secreto de todo arte grandioso y, en el fondo, de toda obra humana: la concentración, el acopio de todas las fuerzas, de todos los sentidos, el éxtasis, el transporte fuera del mundo de todo artista. Había aprendido algo para toda la vida.

Cuenta Zweig que Rodin trabajaba en flow.

¿Has alcanzado un estado de trance, estando completamente inmerso en la actividad realizada? ¿Cómo te sumerges?

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Todo está en venta; incluso nosotros. Ruth Whippman


Solo un pequeño porcentaje de mi trabajo consiste en hacer mi trabajo. Mi jornada incluye un millón de microtrabajos no remunerados que podrían sumar, por sí solos, un trabajo a tiempo completo. Comentar los tuits y los blogs de otros. Mantener una presencia en redes, tratando de vender una versión semificticia y más atractiva de mí misma, en la vana esperanza de que esto me ayuda a vender bienes o servicios reales en un momento futuro no especificado.

Ruth Whippman cuestiona la parte del trabajo no relacionada con el trabajo. Debido a la enorme competencia entre trabajadores, el mercado laboral evoluciona hacia tareas no productivas. No estamos de acuerdo, sin embargo, en la crítica a las redes sociales. Una reputación digital construida (como ya hemos dicho) desde la autenticidad, es un buen seguro de carrera.

¿Qué tareas improductivas estás realizando hoy?

Fragmento de Alicia a través del espejo:

—Me estaba precisamente preguntando para qué serviría la trampa para ratones. No es muy probable que haya ratones por el lomo del caballo.
—No será probable, quizá —contestó el caballero—pero, ¿y si viniera alguno? No me gustaría que anduviera correteando por ahí. Lo mejor es estar preparado para todo. Esa es también la razón por la que el caballo lleva esos brazaletes en las patas.
—Pero, ¿para qué sirven? —preguntó Alicia con tono de viva curiosidad. —Pues para protegerlo contra los mordiscos de tiburón —replicó el caballero—. Es un sistema de mi propia invención.

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Eficiencia. Jerry Seinfeld


Si eres eficiente lo estás haciendo mal. El camino correcto es el camino difícil. El show fue un éxito porque hice micromanagement. Cada palabra, cada frase, cada escena, cada edición, cada casting. Esa es mi forma de entender la vida.

No quieres llevar la eficiencia a todas las facetas de tu vida, o terminarás siendo esclavo de los procesos. La subcontratación, en ocasiones, complica las cosas innecesariamente. La lección de Seinfeld es que, siempre que puedas, encárgate tú de la tarea. Retomarás el control y, paradójicamente, ganarás eficiencia.

Aunque no resulte eficiente según criterios de McKinsey, ¿qué parte de tu trabajo supervisarás maniáticamente?

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Mente zen, mente principiante. Shunryu Suzuki


Cocinar no es solo prepararte la comida. Cocinar es expresar tu sinceridad. Así que cuando cocines deberías expresarte en la cocina. Deberías darte tiempo. Deberías trabajar en ello sin otro propósito en la cabeza. Y sin esperar nada a cambio.

Según el maestro roshi no existe multitasking. O estás haciendo algo o no lo estás haciendo. Nuestra generación digital muestra dificultades a la hora de concentrarse en una tarea concreta. 

¿Te sientes identificado con este perfil? ¿Estás permanentemente conectado? ¿Qué política sigues con el mail / WhatsApp? ¿Cómo minimizar distracciones? ¿Qué notificaciones tienes activadas? ¿Cuáles son realmente necesarias?

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Antifrágil. Nassim Nicholas Taleb


Pocos entienden que la procrastinación es una defensa natural consistente en dejar que las cosas sigan su curso y ejerzan su antifragilidad. Surge de una sabiduría ecológica o naturalista y no siempre es mala: en el plano existencial, es mi cuerpo que se revela al verse atrapado; es mi alma que se opone al lecho de Procusto de la modernidad. De acuerdo, en el mundo moderno mi declaración de renta no se hará sola, pero cuando aplazo una visita al médico por algo que no es vital o si retraso la redacción de un pasaje hasta que el cuerpo me diga que estoy preparado, puede que esté usando un filtro natural muy potente. Solo escribo sobre lo que me apetece. Las ventajas de la procrastinación también se aplican a los procedimientos médicos: la procrastinación nos protege del error porque ofrece a la naturaleza la ocasión de seguir su curso dado el hecho inoportuno de que es menos propensa a los errores que los científicos. Los psicólogos y economistas que estudian «la irracionalidad» no se dan cuenta de que quizá el ser humano solo tenga el instinto de procrastinar cuando no hay peligro para la vida. Yo no procrastinaré si veo entrar un león en mi dormitorio o veo fuego en la biblioteca del vecino. Y tampoco lo haré después de una herida grave. Pero sí que lo hago con procedimientos y deberes que no son naturales.

Qué mejor que cerrar el caso de la productividad con un argumento en contra de la productividad.

¿Sufres si no produces? ¿Sabes estarte quieto? La famosa frase de Blaire Pascal: «Todos los problemas del hombre derivan de su incapacidad de estar 15 minutos quieto y en silencio solo en una habitación». ¿En qué tareas procrastinarás? ¿Tienes pequeñas distracciones en tu día a día? ¿Sabes perder el tiempo de forma eficiente?

Lo resumía bien Amos Tversky:

El secreto de la investigación académica consiste en no estar ocupado todo el rato. Perderás años si no eres capaz de perder horas.

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